jueves, 8 de enero de 2015

CELTAS, DRUIDAS, MUÉRDAGO Y LA ENCINA

   Sacerdotes Celtas





La palabra Druida, procede del nombre de este árbol: "deru" (encina) "wid" (saber, conocimiento), que se podría traducir como "los que conocen la encina", los celtas se reunían en torno a una encina en donde realizaban los ritos o donde se debatían asuntos importantes de la tribu; los celtas lo totamizaron llamándolo “Kaërquez”, que significa árbol hermoso. 
Si la encina era el árbol sagrado, el muérdago que crece sobre la encina era la planta más importante, era considerada como la piedra filosofal ya que en el encontraban remedio para curar prácticamente todo, la utilizaban tantos en ritos mágicos, los Celtas se relacionan con varios dioses, como Dagda, que abría el umbral entre el mundo superior y el inferior a golpes de su hacha de madera de encina.






El poder de los druidas se centraba en el magnetismo y en el hipnotismo; de allí el nombre de magos que Plinio les dió; el radio de acción del psiquismo superior puede extenderse hasta los finales del Cosmos; si bien no hay nada que localizar y si nada aparece a nuestros sentidos físicos, de todas maneras hay que comprender esta aseveración de la Doctrina Secreta: “ El espacio interestelar contiene, invisibles para nosotros, globos celestes en los éteres”; aun sin comprender el problema de la pluralidad de los mundos, es útil concebir que el cosmos está poblado de seres que viven en cuerpos psíquicos inimaginables para nosotros; toda la fuerza del mago reside en captar estas partículas y entonces, puede emplear todo su poder en el bien o en el mal.



Menhires  y Dólmenes 

Los dólmenes, son piedras brutas, no elaboradas, por consiguiente, no manchadas por la mano del hombre.
A menudo se confunden las alineaciones de piedras druídicas con cementerios antiguos, cuando en verdad se trata de alineaciones circulares ordenadas, que forman puntos mágicos, siempre junto a una encina, dentro de un bosque, donde estan dispuesto los menhires y dólmenes, cuyo sentido, los cabalistas entienden inmediatamente. 
A distancia de una "dreve", en medio de un bosquecillo, se presenta un conjunto de piedras que hacen pensar en los tiempos prehistóricos.
La piedra de comando corresponde a Júpiter, el Gran Señor del Cielo, el que forja los jefes.
La encina es simbolizada por Venus que efectúa la unión entre los mundos, (es el astro similar a la Afrodita de los Griegos). 
El Sol, materializado por el menhir, es el punto de partida del sistema. 
Marte (el Eso de los galos), astro que crea la división, la piedra del ara, es el dolmen D (primera piedra de base). 
Saturno, inherente al maleficio, es el 2o. dolmen de base, D, formando así la pareja de la santificación. 
Las dos piedras de equilibrio, E y E', son caracterizadas por Mercurio, el intelecto, y por la Luna, la intuición, asimismo por el razonamiento y el impulso, en el equilibrio de la mesa de expresión del menhir. 
Junto a una encina del bosque y en orden perfecto están dispuestos menhires y dólmenes, cuyo sentido los cabalistas comprenden inmediatamente.



   LOS CELTAS Y EL MUERDAGO













Los celtas llaman al árbol Kaerquez, palabra que posteriormente deriva en "quercus" y a la vez deriva en el nombre del genero "quercacea" que domina a todos los árboles que dan frutos en forma de glande y que pertenecen a la familia de las fagaceas.La encina es un árbol divino y sagrado, adorado por los Celtas y el muérdago es una planta que vive parásita de muchos árboles, pero la que crece sobre la encina era para los celtas y especialmente para los sacerdotes Druidas que creían que tenía propiedades curativas para todas las enfermedades, hasta las más graves, una panacea.
Su poder mágico se sustenta por que no era del cielo ni de la tierra, ya que sus raíces nunca tocan la Tierra, pero tampoco se sostienen por si solas, de ahí la costumbre de cogerlo con cuidado de que no caiga al piso por no contaminarlos y de colgarlos bajo el techo. 
Al muérdago lo tenían como el semen del dios que fertilizaba la tierra y era cortado con un haz dorado que tenía la forma de una media luna y le rinde tributo y con su color dorado, también rinde tributo y saluda al sol.
Como crece sin tocar en suelo, se creía que el muérdago es un símbolo de la reencarnación y fuente de la sabiduría.



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