martes, 6 de enero de 2015

ROMA - LA ENCINA EN ROMA

La encina en Roma


JÚPITER CAPITOLINO 
Dios supremo del imperio romano, le estaba consagrada la encina, Júpiter había enseñado a los hombres a alimentarse con las bellotas.
También llamado Júpiter Dodoneo (por Dodona) y llevaba una corona de hojas de encina.
La costumbre de las coronas  de hojas de encina se utilizaron para homenajear a los generales vencedores, a los atletas vencedores y los ciudadanos que cumplían labores a beneficio de su pueblo, con el tiempo las hojas de encina fueron cambiadas por hojas de laureles


Suetonio, (70 - 130 d. de C.) escritor romano, que detallo que el emperador Domiciano ordenó las fiestas Capitolinas en honor de Júpiter Capitolino, donde competían músicos, luchadores, gimnastas y a los vencedores les entregaban una coronas de hojas de encina, por ser la encina el árbol dedicado a Júpiter.



GAYO PLINIO SEGUNDO o  Plinio el Viejo,  

Escritor, científico, naturalista y militar romano. n. en Comum en el año 23 y m.  en
 Estabia el 25 de agosto del 79 d. C.
«Los druidas (porque así se llaman estos magos) no tienen nada más de sagrado que el muérdago y el árbol que lo soporta, la encina y nunca realizan ninguno de sus ritos excepto en la presencia de una rama de él. De hecho creen que todo lo que crece sobre él ha sido enviado del cielo y es una prueba de que el árbol fue elegido por el dios mismo. Sin embargo, cuando se encuentra, se recoge con la debida ceremonia religiosa, si es posible en el sexto día de la Luna, ellos llaman al muérdago “el que todo lo cura”; habiendo hecho los preparativos para el sacrificio y un banquete debajo de los árboles, ellos traen allí dos toros blancos y vestidos con ropas blancas, ascienden al árbol y cortan el muérdago con una hoz de oro y lo reciben otros con una capa blanca; luego matan a las víctimas, rogando a dios que otorgue este don propicio a aquellos a los que él ha admitido. Ellos creen que el muérdago, tomado como bebida, imparte fecundidad a los animales estériles y que es un antídoto para todos los venenos.


CORONA CÍVICA

En tiempos del Imperio Romano se creo la Corona Cívica, que fue echa con hojas de encina o roble entrelazadas y se concedía por el ejército a todo aquel que soldado que hubiere salvado la vida a un compañero; también se entregaba una corona llamada Corona Guercea a quién hiciera algo por su comunidad.






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